Paraná, uno de los estados económicamente más activos de Brasil, con más de 400 municipios, propicia el suministro de gas natural vehicular (GNV) para los ciudadanos brasileros incorporando otra ciudad al uso del combustible gaseoso. Con la reciente inauguración en Paranaguá de una estación para la carga de GNV, el estado tiene ahora nueve ciudades con este servicio al público.
El crecimiento de las redes de distribución de gas natural no es un misterio, mucho menos un secreto de estado, es en realidad un mosaico de iniciativas individuales tomadas al azar. Sí, muy aisladas, con una autonomía natural que la falta de una planificación nacional podría explicar. Esta situación empeora aún más un sector complejo y económicamente diversificado, con inversiones diferenciadas, tanto en lo que respecta a la cantidad como a los plazos de ganancia, que contribuyen a la ceguera crónica de la industria.
Si le preguntamos a Petrobras cuál es la rentabilidad de una estación de servicio de GNV, con certeza la respuesta vendría en pocos días, técnica y formalmente correcta, pero a veces incluso contradictoria. El valor de la inversión, costos operativos, márgenes financieros y económicos y sobre todo el número mínimo de vehículos para que una flota pueda hacer el negocio sostenible, no son más que papeles, hojas de cálculo, y estimaciones inciertas.
Las hojas de trabajo y los informes generados en las impresoras de los técnicos de Petrobras y de muchos distribuidores representan la versión de las entidades que poseen el monopolio de la distribución de gas por cañería en el país. Por eso, frente a cualquier cuestionamiento sobre algún documento oficial la respuesta será siempre la supuesta falta de conocimiento del ciudadano común. Los técnicos de Petrobras siempre parecen ubicarse por encima de los cuestionamientos porque si no fuera así no permanecerían en sus puestos. Pero la pregunta que surge es: ¿al servicio de qué y quién se formulan estos datos?
Estamos contentos de ver que nuevas estaciones de GNV aparecen en algunos lugares de Brasil, pero también vemos un gran número de ellas cerca del cierre por la reducción de la flota de vehículos a gas natural. Ante esta realidad dejamos una pregunta a todos los expertos del gas vehicular en Brasil, ciudadanos brasileros, técnicos e inversores en el segmento del gas natural. ¿Cuál es el plan para el GNV en los próximos cinco años.
Esperamos la respuesta, con millones de brasileños y miles de técnicos de Petrobras, alguien seguramente romperá el silencio.
Por Antonio Mendes, director ejecutivo de la Asociación Brasileña de Gas Natural Vehicular (ABGNV) - San Pablo, 22 de agosto de 2009.
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