EDITORIALES
 
Editorial sobre transporte de gas natural

   Por motivos ambientales, económicos y de reservas, el gas natural se presenta como el combustible fundamental para el desarrollo presente y futuro de nuestro país y el resto de Latinoamérica. Para ello, resulta imprescindible la existencia de diferentes mecanismos que permitan transportar el fluido desde sus orígenes hasta las aplicaciones finales, como son los gasoductos tradicionales, el Gas Natural Licuado (GNL) y los denominados gasoductos móviles o virtuales especialmente diseñados para la provisión de Gas Natural Comprimido (GNC).

   Sobre los primeros hay poco más que agregar. Requieren una inversión importante en dinero, bastante tiempo de obra y, por estos mismos motivos, pueden no ser atractivos para pequeñas poblaciones o industrias alejadas de las redes troncales.

   Respecto al GNL, la nueva tecnología desarrollada permite transportar el gas a través de océanos, por medio de buques tanque, licuando el combustible con un proceso de frío a 160 grados bajo cero y reduciendo su volumen en 600 veces aproximadamente. El siguiente paso, una vez llegado a destino, consiste en su regasificación en una planta construida sobre tierra firme o, en su defecto, en un buque especialmente acondicionado para tal fin.

   Argentina ya está utilizando Gas Natural Licuado para asegurar el abastecimiento del fluido a nivel interno, ante el incumplimiento de los volúmenes comprometidos oportunamente por Bolivia. Existe una planta construida en Gral. Rodríguez y operada por la distribuidora Gas BAN, y hacia fines de mayo llegó un barco desde el puerto de Bahía Blanca.

   El GNL alcanza dimensiones mundiales. Según declaraciones del presidente de la empresa argelina Sonatrach, el mercado del GNL mantendrá un ritmo anual de crecimiento del 8 por ciento hasta 2020 y será cada vez más global, y su producción prácticamente se duplicará entre 2007 y 2020. Sin embargo, especialistas advierten sobre los riesgos que conllevan las grandes inversiones necesarias para poner en el mercado los elevados volúmenes de gas previstos y la volatilidad del precio.

   A diferencia de estas soluciones, el llamado Gasoducto Virtual o Móvil, que en nuestro país producen empresas como Galileo y Agira, que abastece de gas natural por carretera, a pueblos, grupos de pueblos, industrias o estaciones de GNC, mediante un sistema modular de almacenamiento que facilita su transporte. Sin lugar a dudas, esta es la alternativa más económica, en tiempo y dinero, para lugares remotos que no justifican la construcción de gasoductos tradicionales.

   Por ejemplo, la firma argentina Galileo ha desarrollado esta experiencia en ocho localidades cordobesas que posibilitó el acceso al servicio de gas natural a más de 5.700 hogares, 40 plantas industriales, y 9 estaciones de servicio de GNC. En tanto que genera a la región un ahorro anual estimado en $ 6.700.000.

   A diferencia de las otras dos variantes, esta última es una tecnología producida en argentina, por argentinos, y además cuenta con el respaldo de una industria líder a nivel mundial como lo es nuestro sector del GNC.