EDITORIALES
 
La industria argentina del GNC de cara al Bicentenario

   Sería difícil poner en duda el tratamiento preferencial que el actual Gobierno Nacional le otorga al sector industrial de nuestro país, a la luz del tipo de cambio establecido desde la caída de la convertibilidad, las políticas de protección implementadas en materia de importaciones y las continuas misiones comerciales al exterior organizadas por la Cancillería Argentina.

   Sin embargo, existe cierta preocupación en los ámbitos empresariales locales, principalmente entre las pequeñas y medianas compañías. En este rubro se encuentran muchos protagonistas del Gas Natural Comprimido, quienes se ven afectados por la ausencia de políticas públicas dirigidas a la promoción del combustible gaseoso en el mercado interno.

   Como repetimos en varias oportunidades, hoy en día las empresas argentinas del sector dependen casi exclusivamente de las exportaciones hacia distintos destinos comerciales del extranjero. Lejos estamos del boom ocurrido en los años 2003 y 2004, donde la actividad alcanzó cifras récord de conversiones y producción en el ámbito doméstico, que nos permitió ser el país con el mayor parque automotor propulsado a GNC y la más grande red de estaciones de servicio para gas natural.

   Nuestro sector se debate entre un impactante auge de las exportaciones y un alicaído número de ventas internas. Obviamente, el mayor problema lo viven aquellos emprendedores que tienen dificultades para comerciar con el exterior y deben incursionar en un mercado local caracterizado por la falta de incentivos, las fluctuaciones en el abastecimiento y la distorsión del equilibrio natural de precios entre combustibles líquidos y gaseosos. Sin dudas, la ausencia de una política energética definida para el sistema de transporte argentino nos impide proyectarnos hacia el futuro sobre bases ciertas y sustentables, respaldadas en nuestros propios recursos naturales y tecnológicos.

   Mientras esto sucede, otros países apuestan al desarrollo del gas natural en vehículos y lo hacen con el inestimable aporte de la industria argentina. En este escenario, nos vemos ante dos situaciones riesgosas: la primera es que nuestras empresas deban trasladar sus plantas productoras a lugares donde se les ofrezcan mayores perspectivas e incentivos; mientras que el segundo peligro consiste en el cierre de muchas pequeñas y medianas compañías dedicadas a brindar productos y servicios, especialmente dentro del país. Hablamos de 1.753 estaciones, 1.055 talleres, 82 productores de equipos, y 54 centros de revisión de cilindros que aún aguardan una clara señal oficial para un necesario relanzamiento del GNC en todo el país. Un panorama semejante viven los fabricantes del sector con importantes estructuras fabriles que no pueden permanecer ociosas.

   Entendemos que el plan multisectorial que prepara el Gobierno Nacional para recibir el Bicentenario representa una oportunidad ideal para definir qué transporte queremos, cuáles serán los combustibles que utilizaremos, y si el 2010 será finalmente el momento a partir del cual aprovecharemos las ventajas competitivas desarrolladas desde hace más de 20 años por nuestra industria del GNC.