13 de Febrero de 2012. Investigadores de la organización alemana Fraunhofer han desarrollado una planta piloto que fermenta los residuos a base de frutas y vegetales provenientes de mercados, cafeterías y cantinas para hacer metano, que puede ser utilizado como combustible vehicular.
La planta piloto es parte del proyecto ETAMAX y se ha construido junto al mercado mayorista de Stuttgart. La planta, que debería comenzar a operar en los próximos meses, genera metano mediante el uso de diversos microorganismos que actúan sobre los residuos de alimentos en un proceso de digestión de dos etapas que dura sólo unos pocos días.
El desecho contiene una gran cantidad de agua y tiene un contenido de lignocelulosa muy bajo, por lo que es muy adecuado para una fermentación rápida, de acuerdo a
la Dra./Ing. Ursula Schließmann, jefa del departamento en el Instituto Fraunhofer de Ingeniería Interfacial y Biotecnología (IGB).
Maximizando los beneficios ambientales de la planta, todo lo que genera puede ser utilizado. El agua filtrada, que contiene nitrógeno y fósforo, se utiliza como un medio de cultivo para el cultivo de algas, en un segundo subproyecto en Reutlingen. Asimismo, mientras que dos tercios del biogás producido en la planta de Stuttgart es metano, alrededor del 30 por ciento es dióxido de carbono, que también se utiliza para cultivar las algas. En tanto, el residuo de fermentación restante se entrega al Instituto Paul Scherrer de Suiza y al Instituto de Tecnología de Karlsruhe, donde también se convierte en metano.
Además de Fraunhofer, el proyecto ETAMAX también implica la participación de la compañía energética Energie Baden-Württemberg (EnBW), que utiliza membranas para procesar el biogás generado, y Daimler, que suministra una serie de vehículos experimentales diseñados para funcionar con gas natural. El Ministerio Federal Alemán de Educación e Investigación (BMBF) ha financiado el proyecto de cinco años por una suma de seis millones de euros (aproximadamente US$ 7.97 millones). |