La República Dominicana ha experimentado grandes avances en los gobiernos de Leonel Fernández, pero de haber tenido empresarios más emprendedores y menos avaros, el desarrollo hubiera sido mayor.
El presidente Fernández movido en su interés de mantener la estabilidad económica y proteger a los más necesitados frente al impacto negativo que produce en la economía el incremento de los precios de la gasolina, gasoil, gas licuado y otros derivados del petróleo, en el 2008 comenzó a crear las condiciones para la instalación de estaciones de gas natural.
La actitud del gobernante fue visionaria, puesto que la estrategia más correcta en estos momentos es buscar alternativas para reducir los niveles de dependencia del petróleo que tiene el aparato productivo nacional.
Estudios realizados comprueban que en el caso de
la República Dominicana, la adaptación de los vehículos para que una parte considerable de éstos circulen con gas natural, es la alternativa más correcta frente a las alzas indiscriminadas de los precios de la gasolina y el gasoil.
Cuando el gobierno dominicano hizo el anuncio de que estaba en disposición de otorgar licencias a los empresarios de la industria del gas para que instalaran estaciones de gas natural, varios empresarios aplaudieron la medida y sacaron los permisos. Sin embargo, a mediados del 2011, apenas han sido instaladas un par de estas estaciones, lo que motivó al presidente Leonel Fernández a convocar una reunión con los ministros de Industria y Comercio y Medio Ambiente, a quienes le pidió que agilizaran la tramitación de los permisos a los fines de que las estaciones de gas natural fueran instaladas con mayor celeridad.
El presidente Fernández pensaba que la lentitud en la instalación de las estaciones de expendio de gas natural se debía a tediosos trámites burocráticos en los Ministerios de Industria y Comercio y Medio Ambiente para otorgar las licencias. Aunque para sorpresa del gobernante y de la nación, no es así.
El 2 de agosto del 2011, el presidente Leonel Fernández sostuvo en el Palacio Nacional un encuentro con los empresarios de la industria del gas, a quienes les cuestionó en torno a la lentitud percibida en la instalación de las estaciones de gas natural. En la reunión con el gobernante, los empresarios fueron sinceros y dijeron que las razones de la demora se debían a que la inversión para la instalación de las estaciones de gas natural era muy costosa, y que el negocio del mismo no era muy rentable. Los empresarios alegaron que requerían de subsidios especiales, exclusión del pago de ITBIS, financiamientos del Banco de Reservas y otras facilidades. Ante este argumento, el presidente Fernández reaccionó de manera enérgica, y en un tono de voz incómodo, les dijo que estaba estupefacto y sorprendido. Sin ocultar su incomodidad, el gobernante les dijo que si el negocio no era rentable, entonces que devolvieran las licencias, y que el gobierno determinaría qué hacer con las mismas. Bien hecho por el presidente Leonel Fernández.
Ésta ha sido una de las pocas ocasiones en que la población dominicana ha visto a un Leonel Fernández molesto. La reacción del mandatario ha sido el principal tema de comentarios de los medios de comunicación.
Los líderes de vez en cuando tienen que ser fuertes para que los empresarios entiendan que su única misión no es acumular riquezas, sino que también tienen una misión y un compromiso social. La búsqueda de riquezas no debe ser un obstáculo para que los gobernantes reorienten el desarrollo económico con bienestar social.
Al empresariado dominicano le gusta mucho el apoyo de los gobiernos de turno. Inclusive una parte considerable de éstos surgieron en base al amparo de estímulos y facilidades brindadas por los gobiernos. Cuando el gobierno de turno les da facilidades a empresas extranjeras para que se instalen en el país, entonces los empresarios criollos reaccionan como fieras de manera enérgica exigiendo que se proteja al inversionista local.
Ha llegado el momento de que el empresariado dominicano tome conciencia y entienda que ellos existen y prosperan gracias a la permanencia de un clima de gobernabilidad y estabilidad. Por consiguiente, la permanencia de esas condiciones requiere que ellos, de vez en cuando, asuman un sacrificio. Muchas veces este sacrificio implica ser emprendedores y ganar menos, con tal de estimular el desarrollo y mantener la estabilidad económica con armonía social.
Cambiar un porcentaje importante de los vehículos del parque vehicular nacional al consumo de gas natural, es una medida de interés nacional frente a los altos precios a que se está cotizando el petróleo. Este hecho será favorable para la sociedad dominicana en su conjunto.
Este gobierno que está siendo orientado por un liderazgo sano, visionario y bien intencionado, debe recibir el respaldo necesario del empresariado. Es lamentable que el empresariado sólo vea las ganancias que les puede generar el negocio del gas natural, y no se percaten de cuanto está en juego en esta medida.
Es bueno que de vez en cuando alguien les ilumine las mentes a los empresarios para que entiendan, que al fin y al cabo, son ellos los que tienen más que perder.
Por Belarminio Ramírez Morillo, politólogo, abogado, escritor y profesor universitario de
la República Dominicana
El Nuevo Diario
3 de agosto de 2011 |