Alberta y Calgary están bien posicionadas para convertirse en líderes mundiales en la utilización de gas natural como combustible de transporte.
En un momento en que los precios del gas natural se espera que permanezcan bajos durante un período prolongado de tiempo, y los suministros mundiales van en aumento, es importante evaluar formas en que podemos aumentar la demanda de un producto que es vital para el crecimiento económico de Alberta.
No sólo tenemos una abundancia de gas natural en Alberta, Calgary se está convirtiendo en un centro para el transporte y la logística internacional. Este sector representa seis por ciento del PIB en la región de Calgary y emplea a casi 80.000 trabajadores en más de 4.200 establecimientos comerciales.
Reconocidas empresas internacionales han elegido Calgary como un sitio de grandes inversiones en centros de distribución, incluyendo Wal-Mart, Costco, Canadian Tire, Westfair Foods, WestJet, Canadian Pacific Railway, UPS, Purolator, FedEx y Canadian National Railway. Si las grandes flotas de vehículos de estas empresas, así como los autobuses escolares, taxis, camiones de correos y vehículos públicos de Calgary (policía, bomberos, gestión de residuos, remoción de nieve, etc.) funcionan con gas natural, la demanda de este combustible doméstico aumentaría.
Hay una serie de beneficios tangibles derivados de los vehículos de gas natural, incluyendo ahorros de costes y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. En comparación con la gasolina, el gas natural reduce las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 27 y un 30 por ciento, y tiene una diferencia de costos de aproximadamente 48 centavos de dólar por litro. Se trata de dos beneficios de fondo para el medio ambiente y nuestros bolsillos.
Si bien estos son los beneficios tangibles, los críticos señalan que hay una serie de cuellos de botella técnicos que necesitan ser abordados antes de que el sector del transporte en Calgary pueda convertirse en parte de la economía del gas natural en el futuro.
La primera cuestión es la disponibilidad de motores y vehículos que pueden utilizar gas natural comprimido o gas natural licuado. La segunda cuestión es la disponibilidad de infraestructura para abastecerse de combustible.
Estas preocupaciones pueden ser vistas como grandes oportunidades para Calgary en su búsqueda de convertirse en un centro mundial de energía. Las problemáticas en cuestión ya han sido tratadas en otras partes del mundo, por lo que seguramente podemos superar estos desafíos en Alberta, donde el gas natural es barato y abundante.
Los taxis en Argentina, fabricados por General Motors, queman tanto gas natural como gasolina. Mientras que sólo unos pocos vehículos de este tipo operan en América del Norte hoy en día, Chrysler ha anunciado planes para introducir su automóvil Fiat con gas natural en Norteamérica. Honda está buscando socios con estaciones de servicio para apoyar a sus vehículos a gas natural producidos en los Estados Unidos. Tanto General Motors como Chrysler han anunciado su intención de fabricar camionetas con motores de gas natural para el mercado norteamericano en los próximos dos años.
Más cerca de casa, las innovaciones de Westport, en conjunto con Cummings, han permitido el desarrollo de motores de camiones que funcionan con gas natural. Del mismo modo, Ferus Inc., una compañía de Calgary, ha recibido su primera entrega de vehículos que funcionan con gas natural licuado. Se está construyendo el camino para la entrada del gas natural como carburante vehicular y Calgary tiene la oportunidad de encabezar este trayecto.
La ciudad de Calgary y las empresas con flotas de vehículos están bien posicionadas para convertirse en los primeros en introducir las instalaciones de abastecimiento y los motores de gas natural en sus parques automotores. Esta es una tremenda oportunidad para Calgary a fin de incrementar su competitividad a nivel mundial, atraer nuevas inversiones y convertirse en el principal centro mundial de energía.
Por Bruce Graham, presidente y CEO de Calgary Economic Development; Roger Gibbins, presidente y CEO de Canada West Foundation; y Peter Wallis, presidente CEO del Van Horne Institute.
The Calgary Herald
19 de Marzo de 2012 |