13 de Octubre de 2026. El comisario europeo de Energía y Vivienda de la Unión Europea, Dan Jørgensen, situó la seguridad y la independencia energéticas en el centro de la transición energética del continente, destacando el biometano como un activo estratégico europeo capaz de reforzar la seguridad y, al mismo tiempo, apoyar la acción climática. Durante su intervención en la sesión plenaria de la Semana Europea del Biometano 2026, celebrada en Bruselas, el funcionario subrayó la necesidad constante de contar con moléculas renovables —como el biogás y el biometano— en el mix energético.
“No hay nada más relevante que la seguridad. Ciertamente, debemos prestar atención a los precios y a la flexibilidad, pero la independencia debe ser la prioridad. Por otro lado, el cambio climático ya está aquí, y sabemos que debemos actuar con rapidez y hacer mucho más. Las energías renovables desempeñan un papel fundamental en la transición para alejarnos de los electrones contaminantes; sin embargo, seguiremos necesitando moléculas, y el biogás y el biometano forman parte de esas soluciones”, afirmó el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen.
La capacidad de producción de biometano en Europa ha superado ya los 8 bcm (miles de millones de metros cúbicos), respaldada por inversiones anunciadas por valor de 36.000 millones de euros. Asimismo, en 2024, el biogás y el biometano suministraron conjuntamente cerca de 22 bcm de energía gaseosa, lo que equivale a aproximadamente el 7% de la demanda europea de gas. Europa cuenta con más de 20.000 plantas de biogás y cerca de 1.700 instalaciones de enriquecimiento de biogás para la obtención de biometano.
No obstante, tal como subrayó Piero Gattoni, presidente de la Asociación Europea de Biogás, en su intervención inicial, el sector “necesita un marco regulador que transforme el potencial del biometano en inversión, producción y demanda industrial. En primer lugar, requerimos normas de sostenibilidad que sean sólidas, proporcionadas y viables. En segundo lugar, debemos fortalecer la bioeconomía circular europea. En tercer lugar, el biometano debe ser plenamente reconocido en las estrategias europeas de seguridad energética e industrial. En cuarto lugar, debemos crear las condiciones de mercado necesarias para activar la demanda industrial. Por último, la neutralidad tecnológica debe guiar la descarbonización del transporte pesado y el sector marítimo. No pedimos privilegios especiales; solicitamos un marco regulador que permita al biometano europeo desplegar todo su potencial. Juntos, podemos construir un sistema energético más limpio, más seguro, más competitivo y genuinamente hecho en Europa”.




