4 de Marzo de 2024. Los firmantes piden una acción inmediata de la Comisión Europea para garantizar el pleno reconocimiento del biometano y los combustibles derivados del mismo importados en la base de datos de la Unión.
Como se comunicó en noviembre de 2023, la Comisión Europea ha expresado su intención de excluir la certificación del biometano y, por extensión, de los combustibles a base de biometano cuando dependan del transporte a través de redes extracomunitarias.
Según Eurogas, es necesaria una acción inmediata: la base de datos de la Unión para combustibles líquidos se puso en marcha en enero de 2024 y comenzará a regir para los gaseosos a más tardar en noviembre de 2024. Sin embargo, advierten que no debe existir ninguna limitación para los combustibles que demuestren un pleno cumplimiento de los requisitos de sostenibilidad y reducción de emisiones de GEI equivalentes a los definidos en la Directiva sobre energías renovables. Esta decisión obstaculizará las importaciones de biometano y combustibles a base del mismo, como el biometanol, procedentes de terceros países.
Los firmantes señalan que se debe fomentar el uso de gas renovable y la utilización de la infraestructura de transporte existente no debería penalizar a los usuarios finales en la UE que dependen de estos combustibles para alcanzar los objetivos climáticos. El enfoque propuesto por la Comisión Europea también envía una señal negativa para el hidrógeno y sus derivados, que dependerán de la base de datos de la Unión y para cuyas importaciones la Comisión considera de importancia crítica, como en el REPowerEU con un objetivo de 10 millones de toneladas de hidrógeno renovable importado.
En general, el atractivo del mercado de la UE para estos combustibles renovables se verá perjudicado. Pondrá en peligro las inversiones realizadas por socios en terceros países y erosionará su confianza a largo plazo en la estabilidad regulatoria. Esta medida obstaculiza el comercio mundial de estos productos y cabe esperar repercusiones en las exportaciones de la UE. En última instancia, obstaculizará el logro del objetivo energético y climático de la Unión.




