17 de Octubre de 2019. Según un estudio realizado por el instituto de investigación IFP Energies Nouvelles en Francia, “para vehículos ligeros, comerciales e incluso pesados de doce toneladas, el uso de un motor impulsado por biometano ofrece los mejores resultados en términos de emisiones de gases de efecto invernadero”. Dichos resultados están por encima de coches híbridos y eléctricos, ya que, como advierten en el estudio, se han tenido en cuenta las emisiones de todo el ciclo de vida, del pozo a la rueda, y no solo las derivadas del uso en los vehículos.

El estudio compara la huella de carbono de todo el ciclo de vida de los vehículos de gas comprimido y biometano con la de los vehículos diesel, de gasolina, híbridos y eléctricos, y concluye que el biometano ofrece los mejores resultados para vehículos ligeros, comerciales y pesados de doce toneladas. En los autobuses superan los eléctricos a los de biometano.

En los tres primeros casos (ligeros, comerciales y pesados), el estudio señala que el biometano “es seguido de cerca por los híbridos recargables en su funcionamiento exclusivo como eléctrico, caso teórico, porque difícilmente se aplica a condiciones reales con solo 50-70 km de autonomía, en particular para rutas largas”. También señalan que “la hibridación con biometano mejora aún más los resultados comparado con gasolina, diesel o gas”.

En tercer lugar aparecen los vehículos eléctricos. El estudio de IPF Energies Nouvelles explica que “estos vehículos, al utilizar baterías de alta capacidad, son penalizados por la gran cantidad de CO2 emitido durante la fabricación de la batería, en gran parte como resultado de la extracción y el refinado de los metales utilizados (litio, cobalto, níque …) y por los procesos que consumen energía en la fabricación y montaje de las células”.

Desde la Asociación Europea de Biogás advierten que dicha conclusión deriva de medir las emisiones desde el pozo a la rueda (conocido en inglés como well-to-wheel), es decir de todo el ciclo de vida, en lugar del depósito del combustible a la rueda (conocido como tank-to-wheel). Y recuerda que “la UE acordó reducir las emisiones promedio de CO2 de los automóviles nuevos en un 15 por ciento en 2025 y en un 37.5 en 2030, pero midiendo las emisiones del depósito a la rueda”.

Los vehículos a gas, diésel y gasolina ocupan los últimos puestos en emisiones de GEI en el estudio de IPF Energies Nouvelles. Sin embargo, en las conclusiones proponen que una solución para desplegar vehículos con biometano más rápidamente sería mezclarlo con gas natural comprimido (GNC). “Esto permitiría alimentar un mayor número de vehículos –añaden–, mientras se mantiene un balance de GEI muy favorable, especialmente si el motor se hibridara”.